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Pasarela mundialista: una tendencia en el rediseño de escudos deportivos para este otoño 22

Actualizado: 16 ene 2023



El fútbol es como la moda, temporadas vienen y van, las mejores marcas deportivas compiten vistiendo a los equipos de renombre y el nuevo lanzamiento de las casacas nacionales llenan los aparadores de centros comerciales. Por si fuera poco, en la pasarela deportiva vemos desfilar figuras de la talla de Lionel Messi y su ansiada copa mundial para quitarse de encima o para compararlo más con el fallecido Diego; o CR7 en su última chance de lograr una mejor participación con Portugal; y sin dejar de lado a las nuevas estrellas que comienzan a brillar como el noruego Erling Haaland, el brasileño Vinícius Júnior o el campeón mundial Kylian Mbappé.


A fin de cuentas el fútbol es una industria y al igual que la moda se trata de negocio, Sin embargo, un elemento más que los vincula, y sin el cual no gozarían del éxito que los corona, es el diseño. No únicamente el diseño textil o el diseño de estrategias de marketing, sino además el diseño gráfico.


Particularmente hablaremos del diseño en los escudos de algunas de las selecciones participantes en el próximo mundial de fútbol organizado por la FIFA para la temporada Noviembre-Diciembre en Qatar.


Sin lugar a dudas, para este otoño y desde algunos meses, la tendencia de varias selecciones ha sido rediseñar el escudo que portarán las playeras y pantaloncillos de los representativos nacionales. Aparte de todo interés comercial o económico, lo cierto es que los escudos nacionales de equipos deportivos cuentan con elementos simbólicos que guardan una estrecha relación con la identidad nacional, lo cual los hace interesantes para un caso de estudio en temas de identidad gráfica. Como lo mencioné, además de la identidad nacional, los escudos deportivos contienen elementos simbólicos que los identifican con el deporte que se practica, el nombre de la federación o la selección, y los colores que en la mayoría de los casos son los de la bandera nacional.


Con base en estos 4 parámetros: Símbolo nacional, símbolo asociado al fútbol, nombre de la federación o selección y colores; haremos un breve análisis de cuatro escudos deportivos nacionales en el desfile de pasarelas de la próxima justa mundialista.


El primero en desfilar con paso firme y seguro es el escudo representativo de la furia roja, a saber, la selección española. Esta actualización se puede considerar una adaptación y no un rediseño, ya que mantiene la mayoría de los símbolos gráficos que contenía la edición anterior. Como símbolo nacional guarda una gran relación debido a que el escudo nacional, presente en la bandera, es adaptado y simplificado. En cuanto a los símbolos asociados con el fútbol, pierde algo de relación ya que, a diferencia del anterior, este ya no ilustra el balón de cuero que le vinculaba con el tipo de deporte. En lo que refiere al nombre de la federación, sigue manteniendo las siglas pero ahora en lugar de sólo presentarlas, coloca el nuevo logosímbolo de la federación, el cual por su simpleza no compite con el escudo nacional. Y finalmente, en cuanto al color, vemos una abstracción hasta dos colores, rojo y amarillo, que además de lucir más actual debido a la tendencia en el ahorro de tintas, guarda mayor relación con los colores de la bandera española que la anterior edición.



En resumen, esta adaptación, me parece acertada porque cumple con la mayoría de los cuatro criterios que establecimos para la descripción de un escudo deportivo nacional. Dicho escudo lo califico de sobrio, conservador y elegante y le vaticino durabilidad en el tiempo por el uso moderado de recursos en tendencia.



En segundo lugar, con un porte de altura y con mucho esplendor desfila la selección ecuatoriana, pero un mal paso hace que tambalee y finalmente cae al piso provocando el asombro de muchos. A diferencia del caso anterior, este sí debe considerarse un rediseño en todo sentido. Me pareció un buen caso para analizar porque es el claro ejemplo del error en que muchos diseñadores solemos caer, es decir, priorizar la estética sobre la funcionalidad o querer imponer los códigos visuales en tendencia y olvidar la esencia de la marca que la hace única.


Como símbolo nacional, el nuevo escudo pierde toda relación figurativa, tanto en la rotación de los colores de la bandera de Ecuador como en la abstracción del cóndor al mezclarlo con las siglas del nombre de la federación, lo que da como resultado una dificultad tanto en la lectura de las letras como en la apreciación figurativa del ave. En lo que respecta al símbolo asociativo con fútbol, salvo que evidentemente es un escudo, bien podría ser el escudo de cualquier otra organización y no necesariamente de índole deportivo. Como mencioné, las siglas de la federación están presentes pero fácilmente se pueden confundir los caracteres por su alto grado de abstracción y deformación. En cuanto al color, los colores de la bandera ecuatoriana pueden fácilmente asociarse también con Colombia o Venezuela, así que no basta con colocarlos, es necesario diferenciarlos con algún otro recurso gráfico.


Este rediseño lo califico como atrevido y fuera de lugar. Literalmente el cóndor voló llevándose consigo toda la identidad nacional y casi toda la futbolística. Me recuerda la clásica melodía andina al son de quena y zampoña: Condor pasa.




En tercer lugar, y como el clásico chiste del gringo, el francés y el mexicano, llega el escudo nacional del Tri poniéndole su toque humorístico. Con errores en todo sentido y como el vivo ejemplo de lo que no se debe hacer, el “escudo” de la selección mexicana de fútbol se presenta para aguar la fiesta o para convertirla en un desfile de carnaval gráfico. No nos bastó con las burlas que provocó a nivel internacional el piloto de la nueva identidad del AIFA, ahora los federativos presentan una nueva identidad, que podríamos denominar adaptación y no un rediseño como tal aunque guarda muy poca relación con el escudo anterior.


El nuevo “escudo” es una imagen anticuada, con calidad gráfica poco profesional, y recursos simbólicos que dificultan su correcta lectura e identificación a pesar de poseer elementos nacionales y futbolísticos muy asociativos. En lo que refiere a la simbología nacional, la nueva identidad presenta un águila y grecas que por su ejecución no logran reflejar un estilo nacional y se quedan en el terreno de lo genérico. En su simbología de fútbol sólo contiene un pequeño balón que se puede apreciar si se usa en formatos muy grandes pero no para leerse en los tamaños estándar para uso en prendas deportivas. Si bien el diseño anterior no presentaba la forma regular de un escudo, sí podía leerse como tal debido a su simetría y acomodo de elementos, en cambio la nueva identidad genera confusión al querer ser simétrico y asimétrico a la vez. En cuanto al nombre de la federación o la selección, también presenta deficiencias porque no describe ni lo uno ni lo otro, a diferencia de la versión anterior, esta solo dice MÉXICO con un recurso en línea que altera la forma de la tipografía y dificulta su lectura.


La presente adaptación sin estética ni funcionalidad, la calificamos como fuera de moda y sin chiste, aunque debemos aceptar que nos provocó mucha risa verla desfilar en lo que creíamos sería una pasarela de alta gama, y aunque esta vez el águila no voló como el cóndor del Ecuador, sí que quedó petrificada y desalmada sobre un pequeño balón de imán que me recuerda ese divertido juego de mesa de los años noventa de nombre Pro Action Football.




El último en turno, es un colado, no fue invitado al próximo mundial pero quise invitarlo a este evento porque es un caso controversial. Más que desfilar parece volar en una pasarela que no le pertenece, rompiendo con muchos esquemas, traspasando los límites de la identidad gráfica y llevándolo al terreno multifacético del branding.


Este “escudo” es un tanto exótico, muy adhoc al seleccionado vikingo Islandés. Y digo “escudo” colocándolo entre comillas, porque de escudo no tiene nada, podríamos decir que es el rediseño de la identidad gráfica de la selección islandesa pero escudo no es, aunque diremos a su favor que el diseño anterior tampoco era un escudo.


Como símbolo nacional, la nueva identidad muestra cuatro figuras que representan el águila del norte, el gigante del sur, el dragón del este y el toro del oeste, aunque por una extraña razón no están colocados en ese orden. Detrás de estos parece que la cruz de la bandera Islandesa se visualiza rotada a manera de equis. Y aunque la carga simbólica es muy fuerte y asociativa con la leyenda, habría que hacer un estudio de mercado en el país para saber si los ciudadanos nórdicos se sienten identificados con estos seres mitológicos.


A diferencia de la identidad anterior, en lo que respecta a su asociación con el fútbol, esta nueva no presenta nada vinculante y poco podemos decir. En lo que refiere al nombre de la selección o federación, el símbolo como tal no contiene ningún texto, pero rediseñaron las antiguas siglas KSI y la presentan separada de este. En cuanto a los colores, mantienen los colores azul y blanco, mientras que el rojo sólo aparece en el logotipo KSI, lo cual puede desvincularlo de los colores oficiales de la nación.



Este invitado de último momento lo califico de disruptivo y confuso, porque definitivamente no es un escudo aunque guarda ciertas relaciones abstractas que más que asociaciones objetivas, parecen interpretaciones subjetivas, sin embargo, estéticamente tiene mucho impacto y se puede explotar en campañas y aplicaciones de branding como ningún otro (pero eso es nieve de otro glaciar). Y aunque la selección islandesa se quedó congelada en el norte de europa y no la veremos en el mundial de la FIFA, esperemos que su nueva identidad no se enfríe con el tiempo por apegarse mucho a un estilo en tendencia. Porque como la moda, los estilos gráficos también pasan.




En conclusión, los escudos deportivos de selecciones nacionales de fútbol, tienen elementos particulares que los hacen únicos, y aunque al paso de los años las tendencias parecen presionar a las marcas para ser rediseñadas, en mi opinión, esto sólo se justifica si el diseño anterior no cumple con los elementos que lo hacen un escudo de fútbol, pero en el mejor de los casos y por causa de los aficionados que suelen identificarse mucho con su selección, al punto que algunos hasta llegan a tatuarse el escudo; yo diría que la adaptación es un mejor camino. En fin, a disfrutar el mundial que sólo es cada cuatro años y siendo honestos, por más feo que sea el escudo nacional, al momento del gol todos terminan besándolo, porque eso no pasa de moda


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